El ser indestructible que soy, nadie lo podrá borrar, aplastaré a todo aquel que me haya hecho sufrir, aplastare a los que se burlaron de mí, a los que no me toman en cuenta, a los que de alguna manera derrame lagrimas lastimeras por ellos. Aplastare a todo el mundo, ya que mi destino es ser la Reyna de los demonios, no mostrare piedad para nadie. Ellos vendrán a mi suplicantes y pidiendo misericordia, una misericordia que no les será dada, nadie puede tocarme y el que siquiera lo intente se arrepentirá y el que ponga un dedo en sima mío. No tendrá tiempo siquiera de arrepentirse.
Después de matar a Duoku, uno tras otro los demonios vinieron a retarme y uno tras otro fueron cayendo presas del destino. Ahora ya no tengo la cuenta de a cuantos demonios he matado, solo sé qué hace 3 días solo había matado a Duoku, y hace dos llevaba 30 asesinatos, hoy ya he perdido la cuenta, pero no importa cuántos lleve lo que importa es que con cada uno de ellos me he vuelto cada vez más fuerte, y que no importa quién sea el que se atreva a siquiera tocarme sufrirá el mismo destino, mi piel no debe ser tocada por nadie más que por mí.
Descubrí que mi fuerza se incrementa con cada persona que mato, por lo que si después de un tiempo dejan de venir a retarme yo misma los buscaré y los acecinare, mataré a todo aquel que sea lo suficientemente fuerte.
Aunque algo que Duoku dijo antes de morir me tiene preocupada, él se tocada por el amor de un humano estúpido, eso sería trágico y lamentable para mí, ya que eso e haría débil y vulnerable, porque como demonio que soy el amor es una emoción prohibida, ya que este saca a relucir tu debilidad, cuando te enamoras te vuelves vulnerable y débil. Por lo que he decidido que los humanos deben ser aniquilados de la faz de la tierra o por lo menos encerrados, aunque eso también tiene su riesgo ya que durante la marcha al relacionarme con ellos un poco, daría l posibilidad de que lo que estoy tratando de evitar suceda. Así que por el momento no haré nada.
Aunque algo que Duoku dijo antes de morir me tiene preocupada, él se tocada por el amor de un humano estúpido, eso sería trágico y lamentable para mí, ya que eso e haría débil y vulnerable, porque como demonio que soy el amor es una emoción prohibida, ya que este saca a relucir tu debilidad, cuando te enamoras te vuelves vulnerable y débil. Por lo que he decidido que los humanos deben ser aniquilados de la faz de la tierra o por lo menos encerrados, aunque eso también tiene su riesgo ya que durante la marcha al relacionarme con ellos un poco, daría l posibilidad de que lo que estoy tratando de evitar suceda. Así que por el momento no haré nada.
Unos días después, en una meditación, ya que como demonio el dormir no es necesario, solo duermes cuando el aburrimiento gana, el sueño ya no es vital; vi a Duoku y él me dijo, que si el amor me llegaba a tocar lo que debía hacer para borrarlo es matar a la persona de la cual me enamoré, borrar todo rastro de su existencia, eso me alivio ya que mientras hubiera forma de solucionar ese defecto, no importando como lo haría, aunque Duoku me advirtió que eso sería más difícil de lo que yo creía.
Así fue pasando el tiempo y en la oscuridad de la noche, más que en el día, mi imperio se fue formando, yo la emperatriz demonio, me volvía mas fuerte día con día, todos los demonios se postraban ante mí, su Reyna, por todo el mundo comenzó a circular el rumor de la Tamara, la demonio más fuerte, la que había nacido para reinar sobre ellos y guiarlos a lo más alto, la que los liberaría de la oscuridad y llevaría a los demonios a la luz, para que no tuvieran que esconderse entre los miserables humanos, los humanos dan asco, ya que son unas criaturas débiles y egocéntricas, que se creen superiores a todo y no hacen más que inventar escusas tontas cuando no pueden hacer algo o cuando no quieren hacerlo, en lugar de ser honestos con sigo mismos no hacen más que engañarse y repetir la misma sarta de tonterías todo el tiempo.
Así pues, segui avansando fuertemente alrededor del mundo, siendo albada y temida por todos, tanto demonios como humanos.
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